A las nueve de la noche, la selección española y francesa se enfrentan para decidir quién será el primer finalista del Mundial de Fútbol 2026. Mientras tanto, en tierras pamplonesas, se vivirán las últimas horas de las fiestas de San Fermín, donde sus habitantes debatirán qué hacer: ver el partido de su selección o vivir las últimas horas de sus queridas fiestas.
A los aficionados al balón, esta dualidad entre fútbol y fiesta no les molesta mucho. «El día 6 me fastidió un poco, pero no me molesta tanto si gana España». Y es que la victoria de la Roja es la excusa perfecta para mantener vivo el ambiente de los sanfermines. En una casa o en un bar son los lugares típicos donde ver el partido. Sin embargo, el pamplonés Ignacio decidió, junto con cientos de aficionados, salir a la calle para vivir el encuentro. «Fui al bar que hace esquina con La Olla y no se podía estar de la cantidad de gente que había: todo el mundo celebrando, pero, aún así, el ambiente era muy bueno».
El bar morro abrió sus puertas en la calle Amaya, 2, el pasado mes de abril y, con la proyección del partido en la pantalla de su fachada, consiguió reunir a cientos de aficionados la noche del día 10, durante el partido entre España y Bélgica. «El bar es relativamente nuevo y estábamos probando cosas nuevas para atraer a nuevos clientes. La idea era hacer algo abierto y libre para todo el mundo», comenta Carolina Cifuentes, camarera líder en Morro. El bar espera, con un refuerzo en la plantilla y en barriles de cerveza, a los aficionados que acudan a ver el partido hoy a las nueve.
Otros locales, no tan enfocados al fútbol, aprovecharon esta oportunidad para proyectar también el partido. La Farmacia Central, a unas pocas manzanas del bar Morro, proyectó el partido entre España y Bélgica el día 10 y espera hacerlo también esta noche. «A nuestro jefe le gusta mucho el fútbol y aprovecha para proyectarlo en la pantalla», comentaba una de las empleadas de la farmacia. Independientemente de que el horario de cierre sea a las 22:00, el partido se emitió hasta el minuto 95. «La pantalla se mantuvo encendida hasta el final del partido. Nuestro jefe tiene acceso desde casa para apagarla, así que nadie tuvo que quedarse en la tienda».
Esta dualidad entre fútbol y fiesta se vive en Pamplona cada dos años, coincidiendo con la Eurocopa o el Mundial de Fútbol. En estos casos, el fútbol suele imponerse, aunque siempre acompañado de buena compañía y algo de beber, ingredientes imprescindibles para disfrutar de un buen partido y, paradójicamente, también de unas buenas fiestas.




