
San Fermín arropado por maceros y pamploneses.
Bajo un sol abrasador, una multitud expectante soportaba las altas temperaturas a la espera de que el Santo saliera de la iglesia de San Lorenzo. Jóvenes, mayores, niñas y niños aplaudían con ilusión al copatrón de Navarra y verdadero protagonista de las fiestas.
La procesión con la imagen del Santo salía a las 10:45 h, con cierto retraso, e iniciaba su recorrido por el Rincón de la Aduana, San Antón, Zapatería y la plaza Consistorial. De ahí enfila la calle Curia para volver a la parroquia, donde se celebra la misa por el día grande, que este año se ha adelantado a las 12:00 h al acortar el recorrido de la procesión por el calor.
Lo acordaban ayer el alcalde, Joseba Asiron, y el arzobispo de Pamplona, Florencio Roselló: la procesión, con toda su comitiva, reducirá las paradas para evitar imprevistos ante la sofocante ola de calor que se extenderá durante todas las fiestas. Se han mantenido la Jota a San Fermín en la plaza del Consejo, donde la coral Santiago de la Txantrea ha cantado la Jota Ofrenda a San Fermín en el 50 aniversario de la pieza de Madurga, y el Agur Jaunak tocado por los txistularis en el pocico de San Cernin. La vuelta por la calle Curia, en vez de por la calle Mayor, también ha formado parte de la modificación del tramo.

Jota Ofrenda a San Fermín en la plaza del Consejo.
Son varios los acompañantes de San Fermín en este recorrido. Un año más, ha encabezado la procesión la Comparsa de Gigantes y cabezudos dejando a su paso risas y emoción entre los más pequeños. Le han seguido las cruces parroquiales y las cofradías. Al ritmo de los txistus, los dantzaris municipales han bailado y aportado color a la procesión con su vestimenta tradicional. A la Imagen del Santo le ha sucedido la corporación municipal junto con la Policía Municipal. Finalmente, La Pamplonesa cerraba el cortejo al son de su música.

Esther Arata, reina asiática de la Comparsa de Gigantes y cabezudos.
La alerta naranja por las temperaturas no ha impedido, con todo, que se mantengan los tradicionales momenticos, como el grupo de antiguos tunos pamploneses, que cantan en la calle Mayor, a la altura del bar Garcia. También ha tenido lugar la jota de las hermanas Leache con letra de Enrique Iriso, a la altura del número 73 de la misma calle así como la de la familia Bretos Ciriza, o la coral Canta et Yanta, en el entorno del hotel Tres Reyes.
Bien sea por devoción al santo o por valor cultural, la procesión reúne a personas de diversa procedencia y motivación. Enric y Joana, por ejemplo, han venido de Barcelona para conocer las fiestas. “Ayer nos metimos en el ayuntamiento para ver el chupinazo y se nos arruinó la ropa”, comentan entre risas al darse cuenta de que destacan entre el gentío por no vestir con el tradicional atuendo sanferminero. “No iremos bien vestidos pero no podíamos dejar de ver esto. No somos creyentes pero se ve que es algo emocionante y bonito para la gente de Pamplona”. Por su parte, Cinthya ha venido con su hijo Erik, de 7 años. “Yo soy de Colombia, pero mi hijo nació aquí y quiero que conozca desde pequeño las tradiciones”.


