Trabajar en San Fermín: cinco profesiones tras la fiesta

En Sanfermines les toca trabajar. Y mucho. Cinco profesionales de las urgencias extrahospitalarias, la limpieza, el transporte, el fotoperiodismo y la seguridad cuentan cómo afrontan las fiestas y cuáles son las claves de sus trabajos.

Arriba, y de izquierda a derecha, Alicia Salas y Deici Merino. Debajo, Kiko Betelu, Villar López y Carlos Calvo.

Arriba, y de izquierda a derecha, Alicia Salas y Deici Merino. Debajo, Kiko Betelu, Villar López y Carlos Calvo.

Pamplona se prepara para San Fermín. Para nueve días de fiesta (casi) sin descanso. Y, para que los festejos funcionen, a muchos ciudadanos y ciudadanas les tocará trabajar mientras la ciudad está de fiesta. Ese es el caso de Kiko Betelu Corcuera, Carlos Calvo Sádaba, Deici Merino Jiménez, Villar López Vallés y Alicia Salas Villa. Son profesionales de servicios como la sanidad, la limpieza, el transporte urbano, el fotoperiodismo y la seguridad. ¿Cómo se viven los Sanfermines desde ese lado? Estas son sus experiencias.

Emergencias en San Fermín
Kiko Betelu, con el pañuelo rojo al cuello, en el centro de urgencias extrahospitalarias Doctor San Martín.

Kiko Betelu, en el centro de urgencias extrahospitalarias Doctor San Martín.

“He vivido siempre los Sanfermines. Corrí el encierro, después fui médico en el vallado, ahora coordino las urgencias extrahospitalarias… Es un ciclo”, repasa Kiko Betelu Corcuera. Este pamplonés, con 30 años de experiencia médica, 15 de ellos como médico de emergencias, es desde hace año y medio el jefe del servicio de urgencias extrahospitalarias. A través de esta entidad se coordina a unos 180 profesionales y servicios como SOS Navarra (el conocido 112), las urgencias no vitales y las que sí lo son, una red de 28 ambulancias, el helicóptero medicalizado… Y, en Sanfermines, unas 60 personas están operativas cada día de las fiestas para ofrecer esa respuesta sanitaria. De ella puede depender que se salve una vida. “Es un servicio muy agradecido. Puede resultar duro, pero también tienes esa sensación de que puedes marcar la diferencia”, describe.

De ahí que, preguntado sobre cómo cambia este trabajo durante las fiestas, Betelu insista en que la disposición es muy similar. Básicamente, hay que estar preparado para todo. Para pasar de la calma a la emergencia en unos segundos. Y la actividad también aumenta (calcula que hay, aproximadamente, un 50% más de intervenciones), porque a emergencias como los ictus, los infartos o similares, que ya atienden habitualmente, se suman otras relacionadas con la fiesta, con sus dispositivos específicos (para atender el chupinazo o el encierro, por ejemplo, en colaboración con la Cruz Roja y la DYA) y con el aumento de personas que llegan a la ciudad. “Al final, si sigues un encierro, puedes ver cómo ha sido la herida o la cornada. Incluso es más fácil de manejar que un accidente de tráfico en el que, de entrada, no sabes a qué te enfrentas”, explica.

El reto de limpiar la Estafeta
Carlos Calvo, en las instalaciones de FCC en el polígono de Landaben.

Carlos Calvo, en las instalaciones de FCC en el polígono de Landaben.

“Me gusta ver el ambiente de San Fermín. A veces pienso en cogerme fiestas estos días, pero al final nunca lo hago. Engancha un poco trabajar en julio, ver cómo cambia la ciudad”, expresa el pamplonés Carlos Calvo Sádaba, maquinista de la empresa FCC y que trabaja en el servicio de limpieza de Pamplona desde hace 17 años. Calvo es uno de los conductores de los vehículos barredoras de la empresa, y, al ser uno de los veteranos del servicio, cada tarde durante los Sanfermines limpia zonas como la Estafeta o Navarrería, en el Casco Viejo. En pleno corazón de la fiesta. El reto es limpiar una zona festiva, llena de gente, y que se ensucia continuamente. “Al final, el día 6 por ejemplo, sabes que hacer el tramo de Estafeta puede llevarte toda una tarde”, precisa.

Calvo destaca que trabajar en el servicio de limpieza es “otra forma de vivir la fiesta”. “De joven era muy sanferminero. Ahora acabo la jornada solo con ganas de ir a casa a descansar. Aunque sí me gusta ver la fiesta de día”, detalla.

Sanfermines al volante
La conductora Deicy Merino, en las cocheras de las villavesas.

La conductora Deici Merino, en las cocheras de las villavesas.

Deici Merino Jiménez es una de las conductoras del transporte urbano de Pamplona, las conocidas como villavesas. Trabaja para la empresa TCC desde hace diez años. Durante las jornadas festivas, los autobuses aumentan de forma importante su actividad para conectar la ciudad con la fiesta, en la cuesta de Labrit: el número de viajeros y viajeras en una jornada habitual puede rondar las 120.000 personas; en días como el 6 de julio rondan los 200.000. “Sobre todo se nota en el chupinazo y durante los fines de semana. Mucha gente prefiere no coger el coche y se mueve en transporte urbano”, explica. En especial, en líneas como la 9, que utilizan los viajeros que llegan a la estación de tren.

Se trata de una de las imágenes de la fiesta: los autobuses repletos en su recorrido hacia el centro. El servicio, que depende de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, funciona las 24 horas, con menos frecuencia en horario nocturno. La flota consta de 145 autobuses. Y de ahí que haya empleados permanentemente repostando los vehículos en la base. “Tiene que haber gente trabajando para que todo funcione”, explica Merino. Ella, originaria de Ecuador y afincada en Pamplona desde hace 17 años, es una de ellas. Cuando libra en fiestas, le gusta acudir a la feria taurina. “¿Si voy a sol o a sombra? Pues donde pueda”, bromea.

Tras la imagen de las fiestas
Villar López, en la plaza del Castillo de Pamplona.

Villar López, en la plaza del Castillo de Pamplona.

Suena el cohete, arranca el encierro en Pamplona y cientos de corredores pasan frente a la cámara de profesionales subidos al vallado, en primera línea, o bien desde un balcón, para tomar algo de distancia. Todo puede pasar en un segundo. ¿Y a qué toro seguir? ¿Cuándo hacer clic y cuándo esperar? Villar López Vallés recomienda, ante todo, mantener la calma, tirar de instinto y, también, confiar en tener algo de suerte. Al final, con los años de experiencia, se aprende a ver rápido si ha ocurrido algo grave. Ahí es cuando unos segundos, por ejemplo cuando un toro se ceba con un mozo, pueden hacerse «eternos».

López, pamplonesa con raíces corellanas, trabaja desde hace 19 años como fotoperiodista. Antes para periódicos como Gara y Diario de Navarra y, ahora, para Efe. En ese tiempo nunca se ha cogido vacaciones en San Fermín. «Tengo asumido que tengo que trabajar en estas fechas», explica. Aunque, como vecina del Casco Viejo pamplonés, eso también le implique convivir con el meollo de la fiesta. ¿La ventaja? Que, por ejemplo, alguna vez ha podido tomar imágenes (en este caso, de los fuegos artificiales) incluso desde la ventana de casa. El aliciente de trabajar en Sanfermines, en su caso, está en que una imagen de los festejos, y especialmente del encierro, puede dar la vuelta al mundo. «Alguna vez me ha pasado que amigos de Alemania o de Estados Unidos me dicen que han visto mi nombre ahí, bajo una foto. Y siempre te hace ilusión. Siento que he hecho bien mi trabajo. Esa es mi responsabilidad«, explica.

La seguridad en San Fermín
Alicia Salas, en la comisaría central de la Policía Foral.

Alicia Salas, en la comisaría central de la Policía Foral.

«Cuando se acercan los Sanfermines tienes que prepararte. Son días de más trabajo, intensos…». Alicia Salas Villa trabaja desde hace más de diez años como policía foral, nueve de ellos destinada en Tafalla. Para las fuerzas de seguridad, como en su caso, el trabajo en torno a las fiestas arranca antes, por ejemplo con incautaciones e inspecciones.

Salas, que forma parte de Prevención y Seguridad Ciudadana, es una de las alrededor de 80 mujeres de la Policía Foral, integrada por un millar de policías. En San Fermín, más de 2.600 agentes de cuatro cuerpos distintos (Policía Nacional, Guardia Civil, Policía Municipal y la mencionada Policía Foral) participan en el dispositivo policial. La Policía Foral trabaja en áreas como el encierro, el juzgado, las patrullas a pie, de paisano, otras incidencias en la comarca… «Hay momentos complicados. Por ejemplo, si se produce una pelea en zonas muy concurridas. Y también recuerdo que tuvimos que acompañar a una ambulancia para que pudiera acceder el año pasado por una emergencia a pleno Casco Viejo, a una zona repleta de gente», recuerda. A ella también le gusta vivir las fiestas, sobre todo «de día», pero volverá a trabajar en Sanfermines: «Me gusta mi trabajo y me gusta trabajar en fiestas. Siempre me cojo vacaciones después».

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